Kakerla-keh nace de cuestionarse qué se considera bonito y qué no.
No busca lo perfecto ni lo agradable a primera vista. Le interesa lo incómodo, lo raro, lo que no encaja, aquello que suele evitarse, pero que aun así te obliga a preguntarte por su existencia.
La cucaracha es la protagonista. Representa lo rechazado, lo incómodo. Kakerla-keh cree que lo feo puede convertirse en algo bonito cuando se observa desde otra perspectiva.
Se burla del elitismo visual, mezclando el arte con la ironía y lo desagradable con lo atractivo.
No pretende gustar a todo el mundo. Prefiere provocar curiosidad, incomodidad o rechazo antes que pasar desapercibida.
Nace de la mente de una persona que se cuestiona constantemente todo, que cuida no perder el pensamiento propio y que intenta construir una visión del mundo con sentido.
Es una crítica a la falta de reflexión y a la comodidad de aceptar lo ya validado. No desde la superioridad, sino desde la duda y la necesidad de mirar las cosas desde otro lugar.
Esto no es moda.
Esto es Kakerla-keh.